Aires acondicionados, ¿cuánto consumen?

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Son nuestros grandes aliados durante los calurosos meses de verano. En casa o en el trabajo, utilizamos estos aparatos para bajar la temperatura del ambiente. Pero siempre tememos la factura a final de mes… ¿Cuánto consumen realmente los aires acondicionados?

Las olas de calor no cesan de castigarnos durante todo el verano. Los termómetros suben y suben en toda España y no nos dan tregua ni siquiera por las noches. Nos guste a no, tenemos que utilizar los aparatos de refrigeración eléctricos, que consiguen en tiempo récord devolver a cualquier estancia de nuestra casa o de la oficina una temperatura agradable para seguir con nuestras tareas habituales. Pero en muchas ocasiones nos llevamos sorpresas cuando llega la factura de la luz. Por eso en este artículo analizamos cuánto consumen y qué podemos hacer para reducir el recibo a final de mes.

En julio la demanda de energía eléctrica en el país alcanzó los 22.423 GWh, un aumento del 0,9% con respecto a la registrada en el mismo mes del año anterior. Un dato dado a conocer por Red Eléctrica de España (http://www.ree.es/es/sala-de-prensa/notas-de-prensa/2017/07/la-demanda-de-energia-electrica-aumenta-un-0-9-en-julio) y que achaca a las altas temperaturas que venimos sufriendo. A su vez, la cifra alcanzada el pasado año fue superior a la de los cuatro años anteriores.

Centrándonos en los aparatos de aire acondicionado, partimos de la base de que uno estándar requiere un voltaje medio de 2KW la hora. Si por ejemplo, en un época de calor excesivo, los encendemos durante 8 horas al día durante un mes, el resultado será de 480kWh, lo que se traducirá en alrededor de 58,80 euros al mes. Si hacemos el mismo cálculo con un ventilador, que requiere un voltaje de 55W, el gasto será de 1,62 euros al mes. La diferencia es considerable.

Entonces, ¿qué podemos hacer para reducir el gasto que produce el aire acondicionado? Podemos tener en cuenta varios factores:

El consumo varía mucho según la potencia y temperatura a la que regulemos el aparato. Debemos indicar una potencia no muy elevada y una temperatura de unos 24-25 gradoscomo mínimo para evitar sustos en la factura.

Revisa la potencia contratada. Si nunca han saltado los plomos en casa, aún cuando se encienden varios electrodomésticos de gran consumo al mismo tiempo, puede que sea recomendable contratar una potencia menor.

Analiza las horas a las que sueles utilizar el aparato de refrigeración. Así, si por ejemplo sueles estar fuera de casa por trabajo durante el día y al menosel 30% del consumo lo realizas entre las 23 y las 13 horas en verano, deberás optar por una tarifa nocturna que te permitirá ahorrar considerablemente. Pero hay muchas otras clases de tarifa. Infórmate para saber la que mejor se adapta a tus necesidades. Los profesionales de AboutWhite pueden ayudarte a conseguir la tarifa que más se adapte a tus necesidades y posibilidades de ahorro, diferenciando según seas empresa o particular (http://www.aboutwhite.es/solicitar-oferta.php).

No basta con dejar en stand-by los aparatos cuando no los estemos utilizando, debemos apagarlos completamente para no consumir innecesariamente. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) facilita en su web una sencilla calculadora de este tipo de consumo, que nos puede servir para hacernos una idea de lo que gastan los aparatos en este estado: http://www.ocu.org/vivienda-y-energia/nc/calculadora/consumo-en-stand-by

Pongamos los aparatos de refrigeración en zonas donde dé la sombra y estén bien ventiladas, ya que si reciben mucho calor necesitará gastar mucha más energía para enfriar. Por eso debemos al mismo tiempo bajar las persianas, abrir los toldos y cerrar las puertas y ventanas de cada habitación. Tampoco debemos cubrirlos porque esto dificulta la salida de aire y hay que mantenerlos limpios porque si se llenan de polvo pueden obstruirse y aumentar así su consumo, e incluso llegar a averiarse.

Si tenemos un aparato antiguo sería conveniente renovarlo en algún momento, ya que los nuevos incorporan un nivel de eficiencia energética de la que carecen los anteriores y que se puede traducir en un ahorro de un 40%.

También debemos prestar atención al estado en que se encuentran los elementos que aíslan en nuestros hogares, como puertas, ventanas, toldos… mantenerlos en estado óptimo puede suponer un ahorro de un 20% de energía.